Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

22 de septiembre de 2006

Las patentes no son derechos de autor

Consideremos la novela Les Misérables, escrita por Hugo. Dado que fue escrita por él, el copyright le pertenecía sólo a él. Él no tuvo miedo de que otro extraño pudiera llevarlo a juicio por infracción de copyright y ganarlo. Eso era imposible porque el copyright cubre sólo los detalles de propiedad de una obra, y solo restringe la copia. Hugo no copió Les Misérables, así que el no corría peligro alguno.

Las patentes funcionan de forma diferente. Estas cubren ideas - cada patente representa un monopolio en la aplicación de una idea, que se describe en la patente misma.

Aquí va un ejemplo de hipotética patente literaria:

- Demanda 1: un proceso de comunicación que presenta en la mente del lector, el concepto de un personaje que ha estado encarcelado largo tiempo y se vuelve agresivo contra la sociedad y la humanidad.
- Demanda 2: un proceso de comunicación que de acuerdo con la demanda 1, donde dicho personaje encuentra a continuación redención moral a través de la bondad de otro.
- Demanda 3: un proceso de comunicación que de acuerdo con las demandas 1 y 2, dicho personaje cambia su nombre durante la historia.

Si dicha patente hubiera existido en 1862 cuando Les Misérables fue publicada, la novela hubiera infringido todas las 3 demandas - todas estas cosas le ocurrieron a Jean Valjean en la novela. Hugo podría haber sido juzgado y hubiera perdido. La novela podría haber sido prohibida en efecto, censurada - por el propietario de la patente.
Magnífico texto de Richard Stallman sobre el sinsentido de las patentes de software. El original se publicó en The Guardian.

¡Gracias, Pablo!

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