Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

23 de agosto de 2006

Lindo gatito

La historia de la operación Gatito Acústico (sic) que aparece en Damn Interesting demuestra que a veces a los espías no les falta imaginación. En 1961, la CIA puso en marcha un proyecto que consistía en instalar un sistema de escucha en las tripas de un gato... sin matarlo, claro. El nuevo 'agente secreto' se acercaría sin despertar sospechas a un lugar de Washington por el que pasearan diplomáticos soviéticos y podría captar sus conversaciones.

El autor de la idea no sólo no fue destinado a una estación de radar de Groenlandia en pleno invierno sino que vio culminado su proyecto. En 1966, todo estaba listo para que se hiciera realidad la primera contribución de las mascotas a la guerra fría.
¿Adivináis que le pasó?

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