Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

5 de julio de 2006

Metro de Madrid: Suda

Hay algo peor que coger el Metro, en Madrid, a las tres de la tarde: cogerlo a las seis. Yo pensaba que a las tres iba mucha gente, que aquel olor era lo máximo soportable. Que los empujones no podían ser más desagradables. Creía que justo a esa hora desactivaban el aire acondicionado.

Pero no. Lo de las tres es un sólo un adelanto. A las seis es mucho peor. Hay más sudor por metro cuadrado que en una sauna. La gente no empuja, da codazos. Y del aire acondicionado, ni hablamos.

'Pues coge el autobús', dirán quienes no vivan en Madrid. Claro. Sólo tarda, con suerte, más o menos el doble. Siempre que no haya que salirse del carril bus porque haya una furgoneta o coche en todo el medio.

Se confirma, pues. En el Metro de Madrid no se vuela, se suda. Y mucho. Por no comentar la mala follá que se le pone a uno tras cinco paradas apretujado. Gallardón dice que va en transporte público a trabajar... al menos hasta que terminen la M30, porque seguro que se pasa al piragüismo.

5 comentarios:

MasterJ dijo...

Creo que puede haber algo peor... cogerlo a la una de la mañana

http://masterj21.blogspot.com/2006/07/metro-de-madrid-vuela.html

Anónimo dijo...

Recomiendo a todos los masoquistas del mundo que prueben la excitante experiencia de cubrir el trayecto Avenida de America - Alfonso XIII (Linea 4) a las 9 de la mañana.

Primero un grupo de vigilantes de seguridad te dejarán pasar, o no, por los vomitorios hasta el andén. Primeros codazos para llegar a la zona del andén que puedas llegar a pensar que está más desahogada.

No es extraño que te tengas que quedar en el pasillo paralelo al andén porque "el aforo está completo".

Este momento es bueno para racionalizar las cosas. Si estás en el andén, espacio considerablemente más amplio que cualquier vagón, y estás completamente rodeado de gente (y con contacto) ¿Cómo será cuando llegue el metro?

Llega el metro, nueva pregunta a formularse: Si alquien quisiera apearse en esta estación, ¿Por dónde va a salir?
Una vez detenido, justo frente al centro de cada puerta (si hay suerte) se habre un minúsculo canal por el que quien se apea sale empujando con el hombro mientras grita, ¡¡Por favor, dejen salir!!

La masa de gente cierra el minúsculo pasillo y se agolpa por el pequeño espacio que queda en la puerta. Por supuesto los vagones no llegan vacíos, estamos a mitad de trayecto y el tren va lleno.

Serios empujones, algunos codazos, algún lamento de una señora (o joven, o señor, o niño, o anciano, o...) que no puede respirar y ¡¡Voila!! Estás dentro.

Ahora es cuando puedes disfrutar más intensamente de la experiencia.
Son las nueve de la mañana y el noventaymucho por ciento de los viajeros acaban de levantarse y van recien duchaditos... ¿Entonces por qué hay este olor? ¿Tendrá que ver que no hay aire acondicionado? ¿Tendrá que ver que no hay espácio físico para que tu cuerpo pueda hacer una transpiración normal?

El metro acelera, frena, acelera, frena, sacudidas para acá, sacudidas para allá ¿Ha caído alguien? ¡¡Como se va a caer, hombre, si no hay por dónde!!

Última frenada, llegamos a Prosperidad. Oiga, perdone (se oye al fondo) ¿Se va a bajar en esta? Coro unánime de mentes (nadie se atreve a decirlo en voz alta):: ¡¡Inoceeeente!! ¡¡Inoceeeente!!

Un codazo por aquí, un perdone usted allá, un ¡oiga, que me está pisando por acullá! y en el últmio segundo, y sacando a otras siete personas el arriesgado pasajero consigue salir al anden.

Silbato, empujones y todos para dentro a seguir disfrutando.

Acelerones, frenazos ¡Uy perdone! Nada majo, si es lo de siempre.

Si ahora que está acelerado a tope, chocáramos contra el muro de hormigón con el que los dummies de los coches tienen pesadillas, no nos moveríamos ni un milímetro del lugar que ocupamos. Somos una masa única, formamos parte del convoy, todos nosotros somos tren.

Frenada de nuevo, Proxima estación: Alfonso XIII,
¿Oiga, va a salir?
¡Claro, aunque no quiera!
¿Puede usted abrir la puerta?
Con gusto lo haría, pero tengo el brazo atrapado entre estos señores y...
No se preocupe, que ya abro yo... si consigo mover el bolso de esta señora...

La puerta al fin se abre.

Empujón, pisotón, empujón, andén, aire, respiro, sigo vivo...

Y así cada mañana laborable del año.

Señora Aguirre, señor Gallardón, les invito a compartir conmigo esta experiencia y luego salgan a los medios a afirmar que el Metro de Madrid es uno de los mejores metros del mundo.

Jeremias dijo...

Me suena, me suena. Hago ese trayecto más de una mañana...

Jigen dijo...

el metro entre las 7-9 de la mañana y 6-7.30 de la tarde es tremendo.

sergio, pequeño padawan, ya vas sabiendo de la vida ..... xD

cojed sino la renfe de atocha a nuevos ministerios (por ejemplo), a las 8. imaginad como esta aquello...

Anónimo dijo...

El Metro de Madrid no vuela, se arrastra (nos arrastra)penosamente, especialmente en líneas como la 5. El Metro es hacinamiento, el autobús es lo mismo, pero con atascos. Si optas por coger taxis, aún estando dispuesto a dejarte gran parte de la nómina en ellos, a determinadas horas supone una lucha a muerte con el vecino/a de puesto que pretende birlártelo.
Resumiendo: Madrid está muy bien para quien dispone de coche con chófer (propio o con cargo a la administración) o para los poquísimos privilegiados que viven al lado del trabajo. Para el resto, moverse por Madrid es una tortura.

Pasado está...

Datos personales