Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

5 de abril de 2006

Y el gobierno le ha echado un par

Es duro lo que ha pasado hoy en el Consejo de Ministros. Como dice la vicepresidenta, es "la primera vez en la democracia que se deja sin efecto la voluntad popular". Pero era necesario, porque toca limpiar Marbella, pero sin Torrente, a golpe de ley.

Aplicarla es duro a veces. Pero otras hace falta.

En España pasan cosas. Por ejemplo, una tolerancia hacia la corrupción de dominio público (es decir, la que todo el mundo conoce pero nadie denuncia) que casi no tiene parangón. No es raro escuchar eso de "es inevitable". Pues no. Es evitable y hay que combatirla. Contra viento y marea. Es un grave mal del sistema democrático actual, posiblemente uno de los más serios.

Lo más probable es que el próximo viernes se disuelva el Ayuntamiento marbellí.

Para mi gusto, habría que convocar elecciones, como pide el PP. Aunque hay otras soluciones parciales, de compromiso, este problema exige una solución completa. Veremos qué dice el Consejo de Estado sobre el asunto, pero yo creo que a grandes males, grandes remedios. Y, como quien hizo la ley hizo la trampa, algún resquicio legal habrá para devolver al Ayuntamiento marbellí la soberanía popular que no ha habidomás remedio que arrebatar.

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