Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

13 de enero de 2006

Adicciones nada nocivas

Mi enfermedad apareció a la temprana edad de 14 años cuando llegué a tener una copia en casete que contenía en la cara A "Match Point" y en la cara B "Tornado Low level" y ni siquiera tenía todavía un ZX Spectrum.

Mis amigos, aquellos que jugaban compulsivamente al Risk y al Monopoli, me miraban con caras de desprecio y mascullaban para sí que yo era un bicho raro y que prefería quedarme embobado mirando el televisor mientras ellos jugaban por conquistar los Urales a golpe de dado. Creo que uno de ellos acabó en la cárcel y no por sacar un cinco precisamente.

Es cierto que me aislaba un poco pero no por los videojuegos si no por que tenia una propensión especial a leer "libros sin fotos" de autores con nombres raros como Salinger o Cortázar. Incluso murmuraban cuando les contaba los inventos que había mandado a un concurso de Muy Interesante donde recogían inventos extraños de los lectores.

(...)
Mítico texto de Juan Pablo Seijo en Baquía: 'Soy un adicto a los videojuegos'.

¡Gracias, Pablo!

3 comentarios:

TST dijo...

Muy bueno el artículo. Me ha encantado cuando dice que "dos horas diarias de consumo electrónico se restan del consumo televisivo", porque es exactamente mi caso (aunque no con videojuegos, pero sí blogs y webs).

Salu2!!

piradaperdida dijo...

Me ha gustado mucho. Mi padre podría haber escrito uno parecido "Tengo 52 años y soy un adicto a los videojuegos". Empezó con Wargames, los típicos de los hexágonos, y ahora juega al Guild Wars online.

El ordenador (un spectrum)llegó a mi casa cuando yo tenía un mes de vida. Os aseguro que nunca ha habido falta de comunicación. Al contrario porque compartimos muchas aficiones y es mucho más abierto y comprensivo que la mayoría de los padres de su edad.

Es el mejor papi del mundo ^_^

Jeremias dijo...

Doy fe xD

Pasado está...

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