Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

29 de diciembre de 2005

Pedro Farré, porque él lo vale


Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta cantidad de información disponible, a través de tantos medios y para tantas personas como en la actualidad. Los mensajes circulan sin fronteras, en tiempo real e ininterrumpidamente. El paradigma de este fenomenal desarrollo es Internet, la red que conecta millones de ordenadores del mundo entero.

(...)

Últimamente escuchamos que desde algunos sectores se proclama la desaparición en Internet de los derechos de autor o, al menos, su desnaturalización.

(...)

Quienes proclaman de forma demagógica la "publificación" de las obras, es decir, su utilización y explotación sin que su creador lo autorice, no se dan cuenta de que ese sistema está muy lejos de beneficiar al interés general.

(...)

Desde la perspectiva de los creadores culturales, se operen las siguientes medidas con carácter inmediato:

1) Garantizar que los derechos de autor se protegen eficazmente en Internet.
2) Creemos que los poderes públicos deben fomentar con firmeza en las escuelas un uso de Internet que respete la propiedad intelectual.
Algunas perlas de un artículo sin desperdicio (para reirse, claro) de Pedro Farré en Ciberpaís. Merece la pena leerlo entero para darse cuenta de que la SGAE no tiene ni idea de lo que se propone a través del Copyleft y el dominio público.

¿El motivo? Que la SGAE no escucha, no presta atención, no dialoga. Va a lo suyo mirando al suelo y embistiendo a todo lo que pasa. No es una opinión, es lo que hay. Y es una pena.

3 comentarios:

MiguelNR dijo...

Es que realmente los "derechos intelectuales", si pueden ser renovados indefinidamente (pero incluso ya de por si la figura, desde un punto de vista, si quieres, "ideológico"), es pernicioso, no solo desde un punto de vista moral, sino también económico.

Escribiré un articulo en mi blog sobre ello.

Jeremias dijo...

Hombre, por supuesto, el autor de una obra es su autor para siempre, y dicha obra no puede ser modificada ni plagiada utilizando su nombre u otro. Jamás.

Lo que ocurre es que, pasado cierto tiempo, las obras pasan al dominio público para que cualquiera pueda aprovecharlas para crear obras derivadas. Para que cualquiera pueda tener acceso a ellas. Para que todo el mundo pueda disfrutar de la cultura.

MiguelNR dijo...

Pero ahi se hablan de mas cosas, hablamos del disfrute económico de ideas "per secula seculorum".

Tu hablas practicamente de la usurpación de la personalidad, o en todo caso, de la mera falsedad documental, sin duda moralmente reprobable, pero el producto económico de una idea no puede trascender más allá del esfuerzo concreto por realizarla y materializarla.

Por eso normalmente ya en Europa todas las patentes tienen una "caducidad", se pueden renovar una cierta cantidad de veces, y punto. En Estados Unidos puede ser de por vida, y eso si ya es demencial, porque incluso se pueden heredar, y los hijos pueden vivir del producto de ideas que no son suyas, lo cual ya es inmoral mire por donde se mire.

Pero es que es más, ideologicamente hablando, la propia idea de ser "dueño de una idea" es reprobable. Yo propondría sustituirlo por una "renta de trabajo" es decir, un coste concreto por el trabajo aportado, y punto, no un registro renovable por el cual la rentabilidad económica de una idea sea siempre disfrutada por el que, una vez hace tiempo, trabajó para generarla.

Eso es como patentar el amor, y no tiene sentido. El trabajo debe ser pagado, pero las ideas tienen que ser libres. Hoy redactaré un articulo más completo sobre mi teoría.

Pasado está...

Datos personales