Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

15 de septiembre de 2005

Marrakech

Hay en Marruecos hermosas ciudades imperiales bien ceñidas por recintos amurallados. Hay espléndidas ciudades monumentales con mezquitas; palacios, medrasas, casbas y zocos fascinantes. Pero sólo hay una ciudad en la que, hora tras hora, se representase el espectáculo más variado y completo del mundo. Fez es un monumento, pero Marrakech es un teatro abierto día y noche.
Tomás Alcoverro, en La Vanguardia.

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