Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

17 de agosto de 2005

Libertad

Un discípulo corrió a los pies de su Maestro y le suplicó diciendo:

- ¡Venerable Señor! ¿Cómo puedo liberarme?
- ¿Y quién te ata?, - le preguntó plácido el Maestro mientras miraba alrededor del discípulo.
- ¡Nadie!, Maestro.
- Pues, ¿entonces?
José Carlos Gª Fajardo

1 comentario:

Jeremias dijo...

Dotakon
Nadie puede dar a otra persona libertad ya que cada uno decide lo que es para él la libertad. Por eso el papel del prógimo es el de procurar que ese otro tenga la posibilidad de elegir.

Jeremias
Tienes que leerlo otra vez.

¿Quién te ata?

Dotakon
En el texto se dice que nadie. Pero eso de poco me sirve porque negar que existen casos en los que cualquier posibilidad de elegir tu libertad es reprimida, es negar la evidencia.

Jeremias
Yo te pregunto a ti: ¿quién te ata?

Lazarillo
Un saludo solidario por vocación e inquieteudes comunes desde Diario del Aire.

Jeremias
Otro saludo, Lazarillo :D

Nesemu
Nos atamos nosotros mismos por medio de la mente, de los prejuicios, del miedo a lo desconocido, del miedo a nosotros mismos, del miedo a saber a atrevernos a hacer el ridículo.
A pesar de que esa atadura no es física se le puede responder al Maestro:
Nadie me ata, es cierto, Maestro, pero, a veces, ¡cómo duelen los fantasmas de nuestros miedos y de nuestra ignorancia!
Felicidades por tu blog tan ágil y versátil. Animo, sigue así.
N

Pasado está...

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