Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

6 de julio de 2005

Bush, sembrado

Primero defiende Guantánamo y luego ataca a Kioto. Nada nuevo bajo el sol, pero manda huevos la cosa. De Guantánamo dice que los prisioneros están bien tratados, que hay transparencia, que se ha liberado a muchos y que cuando los tribunales decidan como deben ser juzgados, serán juzgados. De Kioto dice que hay mejores formas de progresar y superar esta pacto, pero no parece que tenga planes ni voluntad para hacerlo.

Hay lobbys que pesan demasiado.

2 comentarios:

Dotakon dijo...

EEUU nunca aceptará el Protocolo de Kyoto. Recuerda que el senador Kerry también dejó claro durante la campaña electoral que si fuera presidente no ratificaría el Protocolo de Kyoto y buscaría otros modos menos desfavorables para la economía americana para ocuparse del problema del medioambiente.

Después de haber salido vencedor en unas elecciones en las que el candidato rival compartía su postura respecto al Protocólo de Kyoto, es normal que el presidente no sienta ninguna presión política para hacer algo al respecto.

Muchas veces se habla de que Clinton lo apoyaba "teorícamente". Pero cuando se dice eso se olvida que Clinton era consciente de que aunque él lo apoyara, el Congreso que tenía nunca lo iba a ratificar. Así se podía permitir decir que lo iba a ratificar para quedar bien, descargando sobre el Congreso el peso de la no ratificación que es lo que esperaba, la no ratificación.

USA nunca aceptará ese protocolo en esas condiciones porque siemrpe se sentirá más observada y condicionada que los demás. No aceptará agravios comparativos, aunque sea el que más contamina.

Las palabras de Bush no son más que humo, hablará como siempre de que existen tecnologías puntas que contaminen menos y que hay que promocionar esas tecnologías y que los demás países deben comprársela a EEUU y le harán un favor al medio ambiente y tal. Siempre dice lo mismo y siempre dirá lo mismo. Humo. Pero lo cierto es que no habrá protocolos que valgan si no buscan el consenso con USA.

Jeremias dijo...

El problema es que los Estados Unidos no pueden aceptar ningún compromiso que limite en lo más mínimo su capacidad industrial.

Pasado está...

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