Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

14 de julio de 2005

7/7/05 (V): El terror

Un post de BAGnewsNotes me llamó la atención el otro día. Hay una secuencia que parece lógica cuando se produce un atentado. En primer lugar, los terroristas intentan sembrar el caos a través de la muerte. Una vez pasado este primer impacto, llega el terror, el pánico, cuando se ha podido reflexionar durante unos minutos y aún no ha pasado la amenaza; es el temor a ser el siguiente. Por último llega el miedo y el recelo: todo es posible, nadie está a salvo, mañana puede haber otro atentado.

Este último estadio es el más peligroso: obliga a estar en tensión constante. Agota. El reto de cualquier sociedad es superarlo y volver a la normalidad. Digo de cualquier sociedad porque no vale de nada que una, dos o quince personas sigan adelante si otra se queda por el camino. Conozco gente que, tras el atentado de Madrid, tenía miedo de montar en tren. Otros lo superaron sin problemas. Mientras una persona siga teniendo miedo, el problema se puede multiplicar con la menor amenaza o riesgo.

Tampoco se trata de hacer como si nada hubiera pasado. Intentar olvidar no sirve de nada, porque es imposible. En el plano de las emociones, hay que aferrarse a las libertades y a los ideales democráticos. Sólo a través de la confianza puede volver a obtenerse la seguridad necesaria para seguir adelante, tanto a nivel individual como social. Aquí juega una baza fundamental el papel del Estado, pero eso lo dejo para más adelante, porque es mucho más complicado.

2 comentarios:

e. dijo...

En mi opinión, y parafraseando a Goethe, el terror es poderoso, pero más lo es la necesidad.

Jeremias dijo...

¿La necesidad de qué?

Pasado está...

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