Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

13 de julio de 2005

7/7/05 (IV): ¿Quién? (segunda parte)

Hablar sin estar seguro implica equivocarse, aunque no del todo. Pero bueno, rectificar no cuesta nada. Según las investigaciones policiales, los portadores de las bombas eran suicidas. Se ha identificado a tres de ellos, pero se confirma que los cuatro eran ciudadanos británicos, residentes en Londres y descendientes de inmigrantes paquistaníes. Ya hay algunos detenidos y se están llevando a cabo interrogatorios.

Lo que está claro es que va para largo. El grupo que haya organizado y ejecutado este atentado tiene que ser bastante más amplio. La policía busca al 'cerebro' de la operación, pero es posible que ni siquiera se encuentra ya en el Reino Unido. Se sabe que los terroristas dieron las últimas pinceladas a la operación en Leeds, lejos de Londres, y que desde allí se trasladaron en coches alquilados a la afueras, desde donde cogieron diversos medios de transporte para llegar a sus respectivos destinos. Es posible que una de las bombas del Metro estallase antes de lo previsto, y parece lógico que la del autobús estuviese preparada para desconcertar y desviar la atención: sembrar el pánico al fin y al cabo.

La forma de actuar es similar a la de Madrid, pero no lo son ni el objetivo ni la procedencia de los terroristas. Lo más llamativo es que se trata de los primeros suicidas británicos, occidentales. Los grupos de la Yihad han demostrado que pueden captar reclutas en países del Primer Mundo; que su infraestructura está desarrollada, es amplia y segura; que saben aprovecharse de la libertad de que disfrutan en algunos países. Están un paso por delante, y sólo con más libertad puede combatirse esta amenaza. Sin embargo, se apuesta por potenciar la vigilancia. Estamos en una situación difícil y en una guerra que va para largo.

No hay comentarios:

Pasado está...

Datos personales