Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

12 de julio de 2005

7/7/05 (II): ¿Quién y cómo?

Es complicado responder a estas dos preguntas. La primera parece un poco más sencilla: primero fue un comunicado de la 'Organización secreta al Qaeda en Europa'; segundo, las brigadas de Abú Hafs al Masri. Ambos grupos se han declarado autores de los atentados, pero lo cierto es que no importa demasiado cuál de los dos ha sido. Scotland Yard aún no tiene nada claro, deja abiertas todas las opciones; lo único que parece seguro es que no es obra de terroristas suicidas según fuentes de la BBC, al menos el terrorista del autobús murió en la explosión, y según las últimas informaciones, tres de los cuatro terroristas podrían ser suicidas.

Lo más probable es que los autores hayan sido ciudadanos que residían en Londres (esto está confirmado por fuentes de Scotland Yard: nacidos y residentes en Reino Unido) desde hacía tiempo. Puede que apoyados por algún tipo de especialista enviado especialmente que, sin embargo, no parece probable que haya llevado el peso de la operación (en todo caso, las posibilidades son inmensas, ya que se estima que para organizar este atentado serían necesarias más de veinte personas). Un viajero del autobús siniestrado asegura que vio a un tipo con una mochila entre sus piernas que parecía muy nervioso. Quizá no fuese el terrorista, o puede que sí, pero sin duda no es la actitud de un suicida del estilo de los que atacan en Israel o Irak, que suelen ser decididos y seguros en el momento crítico. En todo caso, la policía deberá identificar si se trata de una célula 'durmiente' o de un ataque organizado tras los atentados de Madrid. No es lo mismo ni son las mismas las consecuencias.

Pepe Cervera comenta que cada ciudadano londinense aparece unas 300 veces al día en las cámaras de vigilancia de la ciudad. Aún así, ha sido imposible detener a estos terroristas. Lógico. Es imposible detectar a un terrorista a través de las cámaras de vigilancia. El Gran Hermano ha fallado en la prevención, veremos si al menos funciona en la identificación y detención. El tiempo que transcurra hasta dar con posibles culpables es determinante. También es fundamental no criminalizar a todos los musulmanes que viven en Londres y tener cuidado con las indagaciones que se puedan llevar a cabo en el denominado Londonistán. Londres es un gran espacio de libertad en el que los clérigos, las mezquitas y los medios de comunicación árabe-musulmanes han florecido como en ningún otro lugar de Occidente. ¿Se recortarán las libertades en este sentido? Para empezar, lo más probable es que Blair acabe logrando el apoyo a su legislación antiterrorista, rechazada hace poco. ¿Una nueva Patriot Act?

Cuatro explosiones casi simultáneas, tres en estaciones de Metro y la misma zona y una en un autobús en línea con las anteriores. En la zona que limita con el barrio musulmán, con poco menos de 5 kilógramos de explosivos y en un cortísimo lapso de tiempo -según he leído, en el metro, menos de 50 segundos. El objetivo no era colapsar ningún centro importante de Londres, sino matar y sembrar el caos. En Nueva York cayeron las Torres Gemelas. En Madrid la previsión es que hubiese caído la estación de Atocha. En Londres no se ha apuntado a un objetivo similar.

La combinación de Metro y autobús como herramientas de terror evidencia que los sistemas de transporte urbano siguen -y seguirán- siendo el blanco más débil y difícil de controlar. Sobre todo en las zonas menos importantes, ya que las grandes estaciones, como los grandes puertos y aeropuertos, pueden controlarse con más eficacia. De centrales nucleares ni hablamos. Para preparar este tipo de bombas ni siquiera hacen falta grandes conocimientos, aunque sí para organizar y coordinar los atentados. Pero la información sigue siendo accesible para cualquiera con sólo indagar un poco.

Prevenir este tipo de atentados es muy difícil. Casi imposible. Años llevan intentándolo en Israel y ni plantando un muro lo han conseguido. Hablaré de ello otro día, pero el grave error es que el despliegue de medios es desproporcionado. Este tipo de grupos terroristas no tienen misiles, ni tanques, ni bombas atómicas. Trabajan a otra escala, y hay que trabajar a la misma escala para intentar frenarlos, fomentando el espionaje más sofisticado y con mucha sutileza. Tomando la delantera en el control de la información. Aunque eso también tiene sus inconvenientes.

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