Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

14 de junio de 2005

Irán necesita un cambio constitucional

"La experiencia de los ocho años de Gobierno de Jatamí ha mostrado el límite de las reformas dentro del marco constitucional", asegura Hashem Aghayarí, uno de los más destacados disidentes iraníes. Este profesor de Historia, veterano de la guerra con Irak, condenado a muerte por insultar a los profetas en 2002 y perdonado después de dos años en prisión, se muestra convencido de que "la estructura de poder iraní no permite alcanzar la democracia porque no dan el poder al pueblo, ni siquiera con la interpretación de los reformistas".

Todas las prerrogativas se concentran en el líder supremo. "El Parlamento y el Gobierno son responsables, pero carecen de medios. El líder supremo y los órganos bajo su control [Consejo de Guardianes, jueces, Fuerzas Armadas y radiotelevisión] tienen ese poder real y no responden ante nadie".
Sigue en elpais.es (cada vez más completa su sección de internacional) y es de lo más interesante. Habla del cambio generacional, de cómo se acabó con el Sha para imponer un régimen más abierto que ya se ha quedado obsoleto. Renovarse o morir.
En su opinión, ésa es la razón por la que el 55% de los iraníes declara que no va a votar el viernes. "Están convencidos de que dentro de este marco político no hay esperanza de mejora y quieren expresarlo boicoteando las urnas, como hace ocho años pidieron la reforma con una gran participación", concluye. Esa perspectiva hace temblar a los reformistas.
¿Hasta qué punto mató las esperanza en un avance reformista la escasa capacidad de maniobra de Jatamí? ¿Escucharán los líderes religiosos al pueblo o preferirán seguir forzando la situación? Irán va a vivir unas elecciones fundamentales en las que habrá que analizar la, según previsiones, baja participación, y la agrupación de los jóvenes en torno a Rafsanjani y Moin.

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