Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

24 de mayo de 2005

¿Más palo o más zanahoria?

La figura del palo y la zanahoria es un recurso muy utilizado en el mundo anglosajón ('carrot and stick') para explicar de forma gráfica una táctica típica en el mundo de las relaciones internacionales que consiste en amenazar con la posibilidad de utilizar la fuerza a fin de llegar, en una negociación, a un resultado acorde a tus intereses. Por supuesto, en ningún momento se descarta la posibilidad de utilizar el palo si la presa no se come la zanahoria que hemos puesto a su alcance.

Dicho de otra forma: es la teoría del 'poli' malo y del 'poli' bueno. Existe, por un lado, el poder duro ('hard power'), las armas, el potencial militar. Utilizarlo o amenazar con su utilización es una posible forma de hacer política exterior y lograr unos objetivos. Por otro lado tenemos el poder blando ('soft power'), contrario al duro pero no incompatible, que no es otra cosa que el poder cultural, el de las ideas, que opera de forma mucho más sutil a través de diversos factores —empresas, medios de comunicación, decisiones políticas, etc.— pero que responde a los mismos objetivos.

Fue Joseph S. Nye, ex decano de la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, quien definió de forma certera el concepto de poder blando contraponiendo su carencia al exceso de poder militar de Estados Unidos. Sin embargo, dio con una idea aplicable en cualquier análisis sobre poder y política exterior que en la actualidad tiene plena vigencia.

La guerra de Iraq puso de manifiesto, en la práctica, las diferentes estrategias que se pueden aplicar según se escoja el poder duro o el blando. Por la primera opción se decantaron los Estados Unidos, demostrando que su fuerza es ahora mismo insuperable y aplastante. Ganaron la guerra y derrocaron a Saddam Hussein. Sin embargo, se está revelando —y criticando— su incapacidad para gestionar la paz. Diversos estados europeos, entre los que destacan Reino Unido, Italia, España y Polonia, se colocaron del lado estadounidense y apoyaron la guerra enviando tropas según sus posibilidades. Otros prefirieron seguir a Francia y Alemania —que por primera vez se oponía firmemente a la política exterior norteamericana— y optar por la negociación y el poder blando sin excluir, pero dejándolo para más adelante y con mayor consenso, la utilización de la fuerza.
Completo, en TP.

PD: Ayer estuve toda la tarde sin conexión. Supongo que fue cosa de Telefónica, porque mi router está sano. Así que me cago en Telefónica, con perdón.

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