Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

21 de mayo de 2005

Manifestaciones contra la ocupación americana

Thousands of protesters rallied in Iraq on Friday denouncing the continued US military presence in the country. Many of the demonstrators in the south were followers of nationalist Shiite young Shiite cleric Muqtada al-Sadr, and they were protesting the desecration of the Koran by the United States military.

(...)

In Najaf, Kufa and Nasiriyah, followers of Muqtada had painted US and Israeli flags on the ground in the way to mosques, so that worshippers trampled on them as they headed to worship. After prayers at the Kufa mosque, crowds chanted, "Down, down, with Israel; down, down with the USA!" In Najaf, there was a demonstration (either the same one or another, separate rally) against Kuwait for broadcasting last Monday a clip of Lebanese songstress Nancy Ajram singing and dancing before a backdrop that included the image of Grand Ayatollah Ali Sistani.

In Nasiriyah, the demonstrations took an ugly turn when Sadr militiamen clashed with local police, leaving four policemen, four civilians, and nine Sadr supporters wounded. Al-Zaman says that one of their motivations was to protest the US desecration of the Koran.
Lo cuenta Juan Cole en su Informed Comment, y yo me pregunto hasta dónde puede llegar Muqtada al Sadr en su lucha, prácticamente en solitario -al menos de cara a la galería no hay ningún clérigo como él-, contra la ocupación americana.

Es más, me pregunta si tendrá la suficiente fuerza como para enfrentarse a la propia jerarquía chií y al Ayatolá Sistani. Su arma son sus incendiarias homilías y un grupo de seguidorse armados y fieles que ven en él al perfecto guía espiritual. Las ansias de poder de Sadr son inmensas... no se puede descartar que se vea a sí mismo como el libertador de Irak, como un Jomeini redivivo. Las autoridades iraquíes -las civiles- deben pararle los pies. Deben demostrar que las fuerzas de seguridad que están entrenando responden a una sola voz contra este tipo de grupos armados que bien pueden desencadenar una guerra civil. De no hacerlo, no es descabellado pensar que Sadr pueda ir adquiriendo más y más importancia y aumentando su número de seguidores hasta hacer la situación insostenible.

Evitando, por supuesto, el magnicidio, porque un mártir como Sadr sería demasiado para muchos iraquíes. Una oportunidad magnífica para que la autoridad civil iraquí demuestre su capacidad para velar por los intereses y la seguridad de su pueblo.

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