Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

20 de noviembre de 2004

Opio hasta en los balcones

Por desgracia, los campesinos afganos tienen una única forma de sobrevivir: el opio. Es mucho más rentable plantar opio que lechugas, así que la respuesta es obvio: los cultivos de opio se multiplican. Pero vamos, que esto no es nada nuevo. La cosa está así desde que acabó la guerra y empezó la otra guerra, la de la supervivencia.

Esta es la típica noticia que de vez en cuando sale en los medios, con su respectiva condena de Naciones Unidas junto a algunas declaraciones bonitas de los dirigentes occidentales. Pero lo cierto es que no hay interés por acabar con estos cultivos. Primero porque son fundamentales para que muchos afganos salgan adelante, segundo porque así se abaratan las drogas, y tercero porque el mercado negro es muy goloso.

Así que ni datos, ni medidas, ni cojones. Yo propongo irnos a Afganistán y quemar las plantaciones en plan 'Año Mariano'.

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