Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

16 de noviembre de 2004

Destruir Faluya, crear odio

Decidieron destruir Faluya, reducirla a ruinas, y parece que lo han conseguido. Todo era para dar ejemplo. Ya casi han conquistado la ciudad, pero su objetivo, Zarqawi, al que los mismos norteamericanos han puesto el cartel de terrorista más peligroso, y por tanto, más buscado, ha escapado.

Entonces, ¿para qué ha servido esta batalla? Pues para dejar claro que son más fuertes, que tienen más medios y que pueden acabar con quien sea. O sea, para nada. Sólo quedarán de la conquista de Faluya terribles imágenes, acciones más bien reprobables y es muy probable que una ciudad mártir.

Pero claro, como los insurgentes tampoco son tontos (y creo que el principal error de los estadounidenses es pensar que lo son), se han dedicado a 'dar guerra' en otras ciudades como Mosul o Baquba. Y así, el ejército americano se ve obligado a seguirles el juego y plantar batalla, ahora, en Mosul.

Y así, una y otra vez, caen en el mismo error: piensan que pueden acabar con los insurgentes con tácticas militares. Pues que alguien les avise de una vez: para hacerlo tendrán que acabar, como mínimo, con unos millones de personas. Y eso es genocidio. A medida que bombardean crean odio, y eso no se soluciona con unas elecciones -que, por cierto, a ver si se pueden celebrar.

No hay comentarios:

Pasado está...

Datos personales