Ni nos falta razón, ni nos sobra razón

16 de septiembre de 2004

Fuera de control



El asunto de la supuesta publicidad de El País está dando para mucho más de lo que yo esperaba. Originalmente, lo dió a conocer Arcadi Espada (ayer) en su weblog. Lo más suave que allí comentaron los lectores fue que aquello era 'infame'. Normal.
Lo difundió rápidamente FrancoAlemán en Barcepundit y allí también suscitó muchos comentarios, y todos bastante duros. A través de su versión en inglés llegó a muchos más lugares, y suscitó todo tipo de comentarios.
Al descubrirlo José Luis Orihuela, lo comenta en su weblog e intenta llegar a los responsables de El País. Aunque al principio le aseguran que es un montaje, después ni confirman ni desmiente. De momento, está esperando algún tipo de comunicado para difundirlo.
Mientras, FrancoAlemán se va directo a la fuente y ofrece las imágenes de este anuncio obtenidas de la página web de Canalmail, empresa de marketing madrileña que, según parece, es la que lleva esta campaña de El País.
Y Nacho Escolar hace un estupendo resumen en el que, además, nos ofrece el directorio con las imágenes de este anuncio, alojado por cierto en la página de Canalmail.

Y así está la cosa por ahora: corriendo por Internet sin ningún control, y sin duda tarde o temprano llegará a los medios audiovisuales (si no lo vemos esta noche de mañana no pasa). El País está afrontando la situación como lo haría un niño de 4 años: escondiéndose. No tengo claro si lo hacen con la esperanza de que al final se imponga la opción de que es un hoax (yo lo daba por hecho esta mañana y ahora creo que me equivoqué), si están esperando a que pase el vendaval o si es que no quieren reconocer su error.
Ese error está claro: un clamoroso fallo de los responsables de publicidad y marketing de El País, que no han hecho bien su trabajo. Han confiado en el trabajo de terceros y han metido la pata. Afirmo que es un error porque no creo que una empresa de marketing como Canalmail se haya metido en este jaleo sólo por el gusto de autopublicitarse.
Como mínimo, este asunto requiere algún tipo de comunicado por parte de El País, pues su imagen se está viendo claramente perjudicada. También es necesario retirar este anuncio de inmediato y pedir perdón en público. Con ciertas cosas, señores publicitarios, no se juega.

Pasado está...

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